#DanielOtero#FocusArtsImage. – Cierta vez, encontré en un edificio abandonado, un viejo cajón desvencijado. Con revistas viejas, trapos y carteles de otras épocas. Al levantarlo, muchas cucarachas y alacranes salieron debajo del viejo arcón. 

Lo saqué a un patio interior del viejo edificio, y tuve que esperar cinco días interminables días que salga el Sol. Con un viejo ventilador despatarrado que había, secaba y secaba cada hoja de libro, de carpetones que había. Boletas contables, facturas, periódicos viejos. Hasta un antiguo anillo con las iniciales G.M., que estaba todo deslucido, pero al pasarle una crema para metales, retomó su brillo original.

Un día, apareció un hombre que paseaba su perro, y entablé diálogo con él. Me dejó hablar bastante tiempo, para luego decirme, que era el antiguo sereno de ese lugar. Me contó fabulosas historias de negocios y de amores, de despidos y de jubilaciones, de fiestas enormes en ese edificio y hasta un terremoto que hubo en el lugar hacía 50 años.

DanielOtero.Luzdeciudad
La Foto hallada en el arcón

El diálogo era sustancioso. Yo comencé a anotar cada cosa que decía. Y me contó, que en una buhardilla de arriba vivía un fotógrafo. Que era una persona reservada, seria, y que solo coleccionaba negativos. Se decían mil cosas de él, pero en realidad era un tipo que, vivía de su jubilación con una perra llamada Julieta, y que no hacía fotos sociales, sino solamente fotografías artísticas. Se contaba que Sandro, y otras celebridades, habían hecho fotos con él, y que actrices como Ursula Andress y otras, habían posado en ese lugar. 

Al caer la tarde, mi interlocutor se fué. Yo seguía revisando el lugar y el viejo cajón, y al fondo, encontré una caja sellada con precintos y lacrada, como que guardaba un gran secreto. Tenía por entonces, una pequeña navaja con punzón, para intentar abrirla.

Y lo logré.

Grande fue mi sorpresa, al ver que entre papeles metalizados y de aluminio, se guardaba una placa de vidrio, negativos, y una fotografía en impecable estado, con algunos hongos en sus extremos. La limpié con un pincel, la sequé con un secador de pelo, y al final, pude descubrir una hermosa mujer en la terraza de un Edificio, tocando la Batería. No pude determinar de que año sería, pero por el modelo de Batería, pude adivinar que sería de los años setenta.

Me cautivó el rostro de esa mujer, que hoy por hoy deberia tener unos ochenta años. Que habría sido de su vida. Que  habría sido de esa batería.

Hoy, guardo esa fotografía con admiración por ese hombre, y por esa mujer que, hace casi cincuenta años, se animó a hacer esa fotografia.

Y gracias por llegar hasta el fin de esta historia.

Gracias a Alis, y la magnífica gente de #Demos, que me prestó la terraza para poder construir esta historia. 

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