#FocusArtsImage. -Las terrazas ocupan una gran parte de nuestra imaginación. Desde abajo, de niños soñábamos con subir prestos las escaleras para llegar hasta arriba. Fueron las terrazas las que signaron nuestra aspiración al cielo. A las alturas. Como veíamos catedrales intensas de paredes grises, nos conformamos con terrazas de colores primarios para lograr que  nuestra imaginación volara.

daniel otero luzdeciudad
Alis en la terraza.

Nos creíamos Julio Verne, en sus magníficos globos o Zeppelin voladores, hasta una distancia inconmensurable, en la cual nuestros dedos índices y falanges apuntaban imaginarios. Era la terraza el territorio donde se desplegaban nuestras inocencias y nuestras travesuras, donde nos escondíamos del reto fugaz o donde en nuestros juegos, nos ocultábamos del adversario o buscador.

Fueron las terrazas entonces, el divino estadio de nuestras locuras de infantes, en donde conculcábamos al miedo el desafío de llegar treinta escalones hacia el Sol, como si imitáramos al Inca en su pirámide o al egipcio en su mortaja final, pero sabedores nosotros que la llegada, era solo por un tiempo fútil que se acababa al atardecer, o podía ser interrumpido en cualquier momento.

Por ello, esta terraza me inspiró sentimientos perdidos y encontrados, pero hallados por un mismo hilo conductor, de la mano de la inspiración y la creatividad.

Y gracias a Alis, la persona que ayudó este proceso de inspiración bendito y divino, que os dejo en este trabajo.

 

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