Yo sé que te gustan las medias de red o rejillas. O a lo mejor no las conoces.  Y hoy te quiero contar  la historia sobre las medias de red o rejilla. Las medias de rejilla, las cuales son  capaces de convertir automáticamente cualquier vestimenta en algo “sexy”, se preparan invariablemente para provocar imágenes y sensaciones de deseo o prácticas sexuales poco convencionales. Pero cuidado: fueron consideradas como un elemento sexualmente subversivo durante la mayor parte de su existencia, las medias de rejilla poseen un ethos (espiritu) atrevido y tienen el don de añadir un toque de sutil sexualidad a la estética de quien las lleva.

COSTUMBRE O OBSCENIDAD?

Chicas: cada  media tiene su historia: las de rejilla se asocian sobre todo a las mujeres (aunque gracias a Rocky Horror el mundo supo que los hombres también pueden llevarlas) y las connotaciones sexuales de esta prenda de lencería la han convertido en un símbolo de “obscenidad”, pero también han servido para devolver una especie de “que te jodan” a la mirada masculina.

Las medias de rejilla representan de muchas maneras distintas la obsesión que siente la cultura occidental por la imagen femenina estilo “Madonna-puta”. Esta prenda muestra algo de carne, pero no revela el lote completo; es una combinación de la ilusión de estar cubierta completamente y a la vez casi desnuda, lo que permite a las mujeres jugar con esta dualidad según sus propias reglas.

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“Preséntate ante mí ni vestida ni desnuda”

 

Una de las primeras referencias al tejido de rejilla como prenda de vestir aparece en una de las fábulas de Esopo. En “La campesina prudente”, publicado a principios de la década de 1900, un rey le dice a la hija de un campesino que, si realmente es tan lista, será capaz de resolver cualquier acertijo que él le proponga. Con la promesa de contraer matrimonio con el rey si la hija resuelve el acertijo, él la reta: “Preséntate ante mí ni vestida ni desnuda, ni sobre una montura ni a pie, ni por el camino ni fuera de él” (en fin, hombres, viste vos!!…).

 

La hija, que realmente era muy inteligente (y evidentemente estaba bastante adelantada a su época en cuestiones de moda), se envolvió en la red de un pescador y regresó ante el rey.

 

 

LAS FLAPPERS

 

La moda de las medias de rejilla surgió en EE. UU. durante la década de 1920, pero en aquella época todavía no eran un elemento fundamental de los armarios de las mujeres. No, las medias de rejilla eran más bien algo que llevaban las vedettes y las flappers (es decir, las damas “respetables” de aquella década no las llevaban). Esto es debido en gran parte al hecho de que, a diferencia de las medias normales de aquella época, las medias de rejilla mostraban algo de piel.

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Desde la distancia parecía que las piernas estaban cubiertas por unas medias negras, pero bajo las brillantes luces del escenario podía apreciarse la piel. No hace falta decir que, por aquel entonces, las medias de rejilla eran una prenda propia de mujeres que podrían haberse calificado como “ligeras de cascos”.

 

Pero en realidad las que salían perdiendo eran las más menudas, porque las medias de rejilla en realidad se ajustaban menos a la piel que las apretadas y pegajosas medias convencionales de aquellos días. El baile era una parte fundamental de la cultura los años veinte, pero las medias de entonces no eran demasiado prácticas para una amplia variedad de movimientos de las piernas. Las medias de seda y rayón de aquellos días resultaban físicamente restrictivas, además de provocar sudoración (las medias de naylon no hicieron su aparición en el mercado hasta finales de la década de 1930). El diseño de agujeros de las medias de rejilla las convertía en una opción más transpirable y funcional.

 

 

Las pin-ups

 

Las medias de rejilla se convirtieron en un destacado elemento de moda dentro del mundo de las pin-ups y del porno impreso en la década de 1950. La pin-up y modelo de bondage Bettie Page no solo fue famosa por su corto flequillo, sino también por posar de forma sugerente llevando (a veces) únicamente medias de rejilla. Y no solo fue Bettie Page: por las mismas fechas, las medias de rejilla eran una parte fundamental del uniforme de las pin-ups. Jane Russell y Marilyn Monroe aparecían con frecuencia luciendo medias de rejilla.

 

El giro punk

 

Claro que sí, las punks se sumaron a esta tendencia. Cuando la música punk se popularizó en los setenta, trajo consigo toda una estética que incluía modificaciones corporales caseras: piercings hechos con imperdibles, pelo de punta, cazadoras vaqueras con parches y, por supuesto, medias de rejilla. Las medias de rejilla punks se llevaban —y se siguen llevando— a menudo con enormes agujeros desgarrados.

 

Haciendo una clara referencia a la cultura BDSM mediante las medias de rejilla destrozadas, las chicas punk de las décadas de 1970 y 1980 básicamente hacían un corte de mangas al vestuario tradicionalmente femenino de la época y abrazaban abiertamente lo subversivo.

 

Like A Virgin

 

No se puede tener una conversación medio decente sobre la historia de las medias de rejilla sin hablar de Madonna. Esta reina del pop e icono de la moda en la década de 1980 llevaba a menudo tejido de rejilla, pero no solamente en las medias. Madge también llevaba tops de rejilla, guantes de rejilla y bodis de rejilla.

 

El tejido de rejilla se encontraba quizá en lo más alto de su popularidad durante esa época, tal y como evidenciaban no solo los millones de mujeres que llevaban rejillas de varios tipos a lo Madonna, sino también la canción de Morris Day (¡lo has adivinado!) “Fishnet” (“rejilla”). La letra de esta canción no oculta la asociación sexual que implica la rejilla:

 

Atrapado a primera vista

Tuve que mirar dos veces

Víctima sin remedio

Piqué el cebo

Cuando vi las

Medias negras de rejilla

Largas piernas asomando por los agujeros

Medias negras de rejilla

Ella ha salido a cazarte

Con esas medias de rejilla.

 

Atrapadas en el mainstream

 

Las medias de rejilla han sido una prenda femenina sexual y subversiva durante casi un siglo, pero ahora tenemos casi tantas probabilidades de encontrar una variedad enorme de este tipo de medias en Internet como de verlas en una escena de El gran Gatsby.

 

De algún modo, la omnipresencia o quizá la antigüedad de las medias de rejilla han lavado un poco su imagen y ahora son una prenda mucho menos arriesgada de lo que fueron hace más o menos una década. Incluso Real Simple, la revista dirigida a la práctica y aun así elegante mujer trabajadora, ha calificado las medias de rejilla de “fantásticas para trabajar, para la noche y para cualquier situación”. El sitio web sobre moda Stylecaster no solo ha dicho que no pasa nada por llevar medias de rejilla como accesorio para todos los días, sino también que son superiores a otras medias porque el hecho de que se les haga una carrera las hace estar todavía más a la moda.

 

 

Pero tal y como opinaba el filósofo Roland Barthes en su ensayo de 1957 Striptease: “La mujer queda asexualizada en el preciso instante en que se queda desnuda”. Y quizá es ahí donde reside el atractivo fundamental de las medias de rejilla para la mirada masculina. Si solo podemos ver la sugerencia de la carne desnuda de una mujer, podemos proyectar multitud de fantasías sobre las medias y las piernas que ocultan.

 

La naturaleza subversiva de las medias de rejilla no reside tanto en las pequeñas partes de piel que dejan al desnudo sino más bien en lo que la sociedad espera o exige del cuerpo de las mujeres. Es posible que las medias de rejilla resulten atractivas a los hombres, pero siempre han sido un símbolo de reivindicación de la sexualidad femenina. Las medias de rejilla dicen: “Sé que crees que estoy coqueteando, pero me importa una puta mierda”.

 

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