Estuve presente en el año 35.000 año  A.C.- cuando se dio el primer correlato entre la aparición de las imágenes y  el lenguaje del hombre homo sapiens, cuando se adaptaba su estructura fisiológica a ese tipo de gimnasia mental. Pude retratar con mi cámara antigua esa escena en aquellos recónditos lugares de la Sabana africana. Todo esto millones de años luego de que las placas tectónicas se acomodasen.

Luego, fui invitado por mis amigos en el año 30.000 A.C cuando empezaron a realizar sus primeras pinturas parietales en Europa, que eran tallados antiguos sobre hueso, que ellos lo consideraban un medio mnemotécnico para fijar una información determinada. TAmbién pude retratarlo con mi cámara.

Como gozaba de la inmortalidad también fui a la cita en el año 15.000 A.C. cuando se inauguraron las pinturas en las grutas de Lascoux en Francia y luego cruzamos a Altamira (España), para luego en el año 9000 A.C. poder sacarle fotos a los habitantes de las llanuras de la hoy Australia, de sus primeros cantos rodados. Y recibí un llamado para estar presente en el año 3.300 A.C. ya que mis amigos de Sumeria inauguraban la escritura pictográfica. Así llegamos al año 3100 A.C. cuando me llamó Akhenatón desde Egipto para comunicarme que iban a pasar mis archivos de texto a la escritura jeroglífica. Pero esto no fue todo. Viajando y viajando en el tiempo, llegué al año 2800 para poder presenciar como mis obras eran trasladadas a la escritura cuneiforme. Hubo un gran terremoto, recuerdo en esa época. NO obstante eso, en el 2500 A.C. logramos llegar con gran parte de la producción a todo medio oriente, mediante esa escritura. Moisés con sus tablas de la ley y yo con mis fotos fuimos los primeros en usar ese tipo de escritura.

Pero fueron sino los diplomáticos Akadios en el año 1800 cuando su lengua se transformó en lenguaje obligado para todo medio oriente. REcuerdo que mis muestras y exposiciones tuvieron que ser corregidas y pasadas a ese idioma.

daniel otero
La mujer del código Arts.

Cuando me disponía a descansar, me llama mi representante en Babilonia para avisarme que los hititas habían impuesto un nuevo sistema jeroglífico, derivado de la escritura alfabética del Sinaí, emparentada con la escritura china ideográfica, y la invención cretense en la isla de ese mismo nombre. Esto fue, de acuerdo a mis archivos en el año 1400 A.C. -Luego fueron los fenicios los que me ofrecieron trasladar mis escritos y mis obras a su alfabeto, alla por el 1100 A.C., lo cual  me pareció correcto. Pero faltaba una parte del mundo que no fue hasta el 900 A.C. que se extendió este alfabeto por todo el mediterráneo. Finalmente en las postrimerías de Grecia allá por el año 800 A.C., me tocó hablar al público estrenando el nuevo alfabeto moderno con consonantes.

Y así pasaron los fonemas y escritos en piedras y rollos de papiro, hasta gruesos manuscritos en cueros de animales durante el bajo medioevo y pude ver las imágenes de mis amigas realizadas con antiguas cámaras parecidas a un cajón, en preciosos libros almacenados en los conventos y monasterios, muchos de ellos saqueados durante las cruzadas. Hasta que llegó Gutenberg y me ofreció su invento -amenazante pero moderno- con el cual pude imprimir la obra.

Y así llegué hasta este 2017 lluvioso y desolado, donde Adobe Photoshop me ofrecieron sus nuevos recursos para poder trabajar mis fotografías. Y entre tanto que me dieron y ofrecieron, elegí este efecto llamado Código Art. Que me apasionó, porque hay seres, como el de la foto, que están trabajados en códigos silenciosos y de compleja entelequia.

 

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